Chiara

Your awesome Tagline

58 notes

el-escritor-sombrilla:

“Con una palabra hiciste añicos todo lo que construimos juntos, con una palabra tiraste a la basura todos nuestros planes juntos, con una palabra que culmino en lastimar a mi corazón moribundo. Pobre de él, se había acostumbrado a quererte, a alegrarse con tu presencia, a decir tu nombre como un terrible tonto o amar hasta tus defectos o ayudarte a superar tus temores. Ahora tengo que irme sin ti pero conmigo. Me parece poco tenerme, saberme mío, porque ahora todo es diferente. Le tengo que decir que lo que pensaba real, tremendo, maravilloso. Lo que le daba vida, esperanza, emoción, gozo, ya no es, ya no está. Nadie nos enseña cómo olvidar, no se enseña, no se puede, es imposible. Algunas cosas tenemos que aprenderlas por nuestra cuenta: como la vida, como el amor, como la muerte. Borges diría alguna vez que el olvido no existe y quizás sea cierto, no se olvida, se vive con los recuerdos hasta que dejan de doler o duelen tanto que hay que hacer como que no pasa nada aunque este pasando todo. Y tu pasas, me sigues pasando, seguirás pasando sin que te piense o te nombre algún día. ¿Es irónico, no? Hace tan poco decías que me amabas y hoy me sueltas como cualquier cosa, como se sueltan las cosas que ya no sirven, como aquello que después te aburre, como algo que perdió su gracia o el sentido por el que lo querías, para dejarme botado en la nada y esperando tu regreso. Yo no sé si el amor tiene fecha de caducidad, de vencimiento, de impaciencia o de desesperación. Lo que sí sé, es que pueden jurarte amor sincero, llevarte en el corazón, pero eso no es un enganche para que se queden contigo o para que algo sea eterno. Y es triste que pase esto. Por eso he preferido elegirme a mí mismo antes que tropezar de nuevo con la misma historia o con el mismo cuento. ¡Y qué historia, joder! ¡Qué dolor tan grande me has dejado! ¡Esta cicatriz en el fondo de mi ser! Hablan más mis lágrimas que el silencio, mis lágrimas que pueden aplastar hasta al concreto, disminuir a cero al más valiente, avergonzar a un dios. Tal vez mis lágrimas traducidas sean este mismo texto; aunque sería uno más cruel y mucho más extenso. Pero no puedo ser tan malo, no puedo reducirte a tanto, no puedo aborrecerte. Y si pudiera aborrecerte me estaría engañando, estaría mintiendo, como mienten los padres a sus hijos y después los hijos mienten a sus padres, como nos mienten con que todo lo cura el tiempo, hay heridas que no cierran y otras se llevan con orgullo, esto último es lo que siento. Me quedo con lo grato, con los buenos momentos, con las memorias inolvidables, con nuestra intimidad y nuestros secretos. Algo bueno tenía que salir de nuestro inesperado encuentro. Dicen que nadie viene de paso sin enseñarte algo nuevo o sin dejar todo hecho un caos, algo hay de cierto. Voy a creer en la locura que vivimos aunque se nos acabara el tiempo en este viaje sin regreso. Nunca olvides que te ame, te quise, que alguna vez fuiste mi mundo entero. Hasta nunca o hasta siempre, Idaira. O hasta que la vida decida si nos debemos reunir o no cruzarnos nunca más. Vivirás con el mismo miedo que yo tengo: que alguien sepa lo maravillosa que eres o lo asombroso que soy sin quererlo, soy un desastre en el amor, vos ya deberías saberlo. Agua y aceite, eso es todo. Yo sólo sirvo para escribir, para hacer pensar, para explotar corazones ajenos, para aliviar a los enfermos, para hacer soñar a los escépticos, para convertir en agua pura al veneno, para habitar en desconocidos que juran conocerme (me da risa creerlo), para volver grandioso lo cotidiano, para dar vista al ciego y vida al que salta al vacío. Yo sirvo para eso, vos lo sabes, para jugar al poeta o al mago mientras el mundo se mata sin remedio. El mundo para mi es mi sala de recreo, juego como cuando niño a repararlo, a fingir saber hacerlo y a creérmelo. Adiós, cariño, sigue tu camino, yo debo seguir con mi propio sueño. Si alguien te pregunta por mí: diles lo malo y tan bien lo bueno, no tengo miedo, te permití leer dentro de mí, no soy perfecto. Yo sé que vos sabrás dejarlos mudos o morir con el misterio. Yo haré lo mismo.”

— Carta de despedida o navegar sin rumbo, Joseph Kapone 

(30/Oct/2018)

(via el-mago-de-las-palabras)

91 notes

el-escritor-sombrilla:

“Te perdono por esta herida mortal que me confirma que fuiste real. Hasta te perdono por haberte ido sin avisar. A nadie se le obliga a quedarse donde ya no es, donde ya no se encuentra, donde ya no se siente completo. Pero hubo un tiempo donde nos encontramos uno en el otro, donde nos vimos reflejados dentro del otro, donde nadamos dentro del otro, buceamos dentro del alma del otro. Quiero decir que fuimos, somos, seremos parte de aquella historia. Te nombrare en pasado aunque sigas siendo parte de mi presente. Y aunque me niegues con los labios, llorará tu corazón en silencio mi recuerdo, porque las heridas más graves no son las que se llevan en la piel, son aquellas que no pueden tocar ni mirar la gente. Aunque irse es como quedarse, decir adiós es como llamarse, el olvido no existe. Olvidar es recordar, intentar matar lo inmortal, romper lo inquebrantable. Te dejo ir y al irte, me llevas contigo, existo donde tu memoria te traicione, condenados a vivir en este juego sin salida.”

— La interminable despedida, Joseph Kapone

(Cuaderno de notas, 1996 - 2018)

(via el-mago-de-las-palabras)

165 notes

el-escritor-sombrilla:

“Aprendí que quien ama no se marcha ni deja la luz que un día encendió fundida. Que no se contradicen sus actos con sus palabras y que prefiere luchar contra cualquier tormenta que echarse a la huida. Pobre de mí, vi muy tarde tu partida. Pero tranquila, me quiero tanto que esto no me está matando. No es que me acostumbre a la herida, es que yo nunca doy todo lo que soy a alguien que le asaltan las dudas o nunca ha dado el salto, porque quien ama no tiene miedos ni mucho menos dudas, puedes jurar lo que quieras con los labios pero al final lo que cuenta son los actos o lo que gritan los ojos o todo lo que hemos callado. Tal vez te fuiste primero pero vacía por lo que has causado, juraste luchar sin medida y al final me has fallado, soltando todo nuestro pacto, causándote a ti el mismo daño. Pero que no quepa duda, mi amor yo te di por sentado, el mundo entero. Y no te odio ni te condeno, ya te has quemado con tu fuego. Más te perdono, no soy tan malo ni soy tan bueno; así te quiero, así te olvido, así te suelto. Ha sido todo un placer conocerte o desconocerte, cruzarte por mi camino, enseñarme más de la vida, hacer tantas tonterías, grabar tantas memorias, dejar esta herida sin cura. Pero no olvides, cariño, cierra la puerta al salir y llévate todo lo que sea tuyo más yo me quedo con lo que es mío, te deseo buena suerte y dudo mucho logremos la tarea inútil de olvidarnos o borrarnos, pero la vida sigue y cada quien se va por su lado, subo de rango en este juego de rasgarme el alma por creer ser eterno en tu pecho o estar del mismo bando. Abro los ojos y sin pensarlo, me has disparado sin pestañeo.”

— Carta para desenredar este nudo, Joseph Kapone 

(Cuaderno de notas, 1996 - 2018)

(via el-mago-de-las-palabras)

44 notes

pinshi-vieja-loca asked: ¿Para ti qué significa un 'te amo'?

el-mago-de-las-palabras:

Una palabra muy maltratada en mi opinión para quienes la usan a la ligera para una satisfacción momentánea y que dura menos que una promesa. Para mí es una confesión, una verdad o una mentira, un salto hacia el otro, una entrega, un estar para esa persona. Es un: aquí estoy para ti por más malos que sean los tiempos, porque esto que siento es real, porque no es algo repetitivo, no es algo que digo a quien sea, no es algo que se lleva el tiempo. Estoy porque te llevo dentro de mí, porque me importa lo que sientes, lo que piensas, lo que vives, lo que te sucede, hasta lo más insignificante. Porque junto a ti aprendí a ver el mundo de otra manera y porque, sencillamente, me haces feliz. Porque contigo todo es diferente, aprendo junto a ti, eres mágica, eres real y me inspiras a disfrutar cada acontecimiento que sucede. Incluso amar nos hace vernos a nosotros mismos por primera vez, o quizás por segunda, porque quizás durante nuestra infancia olvidamos ser felices con lo que somos. Al final esa palabra se puede decir de tantas maneras pero significa lo mismo: te respeto, estoy contigo y me basta saber que tu existencia es maravillosa, que mis pasos coincidieron contigo y que cada día agradezco porque mi corazón cante tu nombre.